Cubadebate

En los dos últimos meses (julio y agosto/2022) se han venido anunciando por diversas autoridades del gobierno cubano, un conjunto de ideas, propósitos, propuestas, y medidas de política que intentan hacer frente a la muy compleja situación que enfrenta la economía cubana desde hace ya algún tiempo, la cual se ha agudizado en extremo desde fines del año 2019.

El empeoramiento de la dinámica económica y social de Cuba, tiene múltiples factores causales, dentro de los que deberían resaltarse:

El agudo retroceso en el clima de relaciones bilaterales con Estados Unidos desde la llegada al poder de la administración Trump, y el incremento notable de las sanciones aplicadas – con evidentes implicaciones extraterritoriales – que han perjudicado sobremanera las transacciones económicas externas de la nación.
La profunda recesión económica global que se registró a partir de la pandemia de covid-19 (todavía no superada) y sus efectos consiguientes sobre la demanda externa de bienes, los ingresos por turismo y remesas, y el aumento del precio de las importaciones;
Los severos problemas institucionales y de desempeño que ha venido manifestando la economía venezolana desde el año 2014, la cual constituía el principal socio comercial y de cooperación económica externa de Cuba hasta el año 2020;
Los negativos impactos económicos generados a partir del conflicto bélico Rusia-Ucrania en un contexto de desaceleración-recesión de la economía global con muy altos registros inflacionarios;
Los elevados costos económico-financieros que en esta adversa coyuntura tuvo que asumir el estado cubano para hacer frente a la pandemia de COVID-19 y sus efectos en términos económicos y sociales.

Sin embargo, una mirada integradora del desempeño y desafíos que han caracterizado la reproducción económica cubana en estos tiempos, debe reconocer que en la base de tal dinámica se encuentran – también – las contradicciones y desequilibrios asociados a una implementación fragmentada y parcial de las transformaciones en el modelo económico cubano, que no ha mejorado los niveles de competitividad y crecimiento de la economía a escala agregada, y en fechas más recientes, ha agudizado ciertas distorsiones macro y microeconómicas en el país.

En la más reciente sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular[1], el Primer Secretario del PCC y Presidente de la República reconocía que “No se aprecia hasta el momento una recuperación significativa en nuestras principales producciones, ni en el turismo. Con los bajos niveles de divisas de los que hemos podido disponer se realiza un permanente esfuerzo para asegurar un nivel de productos y servicios básicos a la población y atender de manera prioritaria a las personas y comunidades en situación de vulnerabilidad”[2]. En tal contexto, destacaba los importantes cambios que en materia económica debían producirse “….para destrabar e impulsar resortes que movilicen, hasta donde nos sea posible, las fuerzas productivas. Aún falta mucho por hacer, pero no sobra insistir en lo que todos saben y algunos pretenden subestimar: nuestra economía transita por un escenario sumamente complejo, en el que resulta en extremo difícil lograr los ingresos en divisas que precisa el país”.

Propósitos y medidas anunciadas

En esa misma sesión última de la ANPP se anunciaba por el Viceprimer Ministro y Ministro de Economía y Planificación un conjunto de propuestas, ideas y medidas que estaban orientadas a dinamizar el mercado interno – a partir de la captación de divisas por los circuitos financieros oficiales -, el incremento de los ingresos por exportaciones y la reactivación de la producción nacional. En tal sentido se decidió comenzar a restituir el mercado cambiario a través de la compra-venta de divisas a un “tipo de cambio económicamente fundamentado”[4], la ampliación del esquema secundario de asignación de divisas para los actores económicos estatales y no estatales, la aprobación de la participación de las mipymes privadas en negocios mixtos con entidades estatales y con inversión extranjera; y la flexibilización de importaciones de bienes con carácter no comercial.

Más recientemente, en comparecencia ante el programa de la Mesa Redonda[5], la Viceministra Primera del MINCEX (Ana Teresita González Fraga) y la Ministra del Comercio Interior (Betsy Díaz Velázquez) anunciaban respecto a la participación del capital extranjero en el comercio mayorista y minorista cubano las siguientes decisiones:

1.- Promover el desarrollo en todo el país de negocios para impulsar el comercio mayorista a través de la inversión extranjera. En el comercio mayorista, las modalidades fundamentales que se habían aplicado hasta el momento – de las previstas en la Ley de Inversión Extranjera – eran las empresas mixtas y los contratos de asociación económica internacional. A partir de ahora, se evaluarán también la participación en el comercio mayorista cubano de empresas de capital totalmente extranjero.

2.- Estimular de manera selectiva la creación de empresas mixtas al amparo de la ley de inversión extranjera para realizar actividades de comercio minorista, lo cual permitirá lograr un nivel de oferta significativa y con alta eficiencia, que permita solventar la actual situación de desabastecimiento generalizado en el mercado interno cubano. En tal sentido, y como subrayó la ministra del MINCIN, se elimina el carácter excepcional de la participación de la inversión extranjera en el comercio minorista.

3.- Se establecerán mecanismos económicos de tal forma que estas entidades puedan pre-financiar a productores nacionales que tengan condiciones para convertirse en suministradores eficientes de tales empresas con capital extranjero.

4.- Permitir que las modalidades de inversión extranjera establecidas en el país para la producción de bienes y servicios puedan vender en el segmento del comercio mayorista, incluyendo a las formas de gestión no estatal, ONG, embajadas, representaciones empresariales y sucursales en Cuba.

5.- Aplicar a dichas entidades con participación del capital extranjero en el comercio mayorista y minorista cubano, un esquema financiero que les permita la estabilidad de la cadena de suministros. Dicho esquema incluirá la autorización para realizar ventas en MLC, y la liquidez que obtenga el estado por concepto de impuestos y otros ingresos asociados a estos negocios, se dedicará a estimular la producción nacional, respaldar las importaciones de los productos de línea económica y comercializarlos a la población en pesos cubanos.

En relación a medidas vinculadas directamente con la actividad del comercio exterior, en la Mesa Redonda se informó lo siguiente:

1.- Se ratificó que el monopolio estatal del comercio exterior lo seguirá ejerciendo el Estado cubano, el cual establecerá las regulaciones y el control del comercio con contrapartes externas.

2.- Se fortalecerán las capacidades de la empresa estatal que realiza comercio exterior, elevando la eficiencia en las operaciones de las mismas para las transacciones vinculadas a las formas de gestión no estatal. En tal sentido, se reiteró que se seguirá promoviendo la creación de MiPYMES estatales para el desarrollo de la actividad de importación y exportación para las ventas y compras externas de las entidades no estatales.

3.- Se autorizará que determinados actores económicos no estatales realicen directamente actividad de comercio exterior bajo el control del MINCEX. Dicha facultad se otorgará a determinados actores no estatales sobre la base de que “al realizar directamente esta actividad, se logren concertar contratos ventajosos que contribuyan a obtener en la economía nacional ingresos en divisas por exportaciones, y bienes y servicios con mejores condiciones en términos de precios y otros”. Se velará, en todo momento, que los actores económicos no estatales que intervengan en estas actividades cuenten con los flujos financieros propios y ejecutables para la importación y exportación, de manera que no “ejerzan presiones adicionales a la demanda de divisas que tiene el país”.

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