Por Arquímedes Romo Pérez
Al influjo del impetuoso nacimiento del béisbol en la villa de Morón, el rápido crecimiento, la intensificación de su práctica y la indiscutible calidad tempranamente adquirida, el que más tarde se convierte en deporte nacional y Patrimonio Cultural de la Nación, se expande por el campo, invade poblados y comunidades y logra agrupar interés, devoción, alegrías y pasión.
