Una firme alianza entre el Centro de Investigaciones de Bioalimento Animal, CIBA, ubicado en el municipio avileño de Morón, y porcicultores de los 10 municipios de la provincia, permite que el número de cotos de esta raza crezca por años, según precisiones de Nury Pérez Valdés, Máster en Ciencias e Ingeniera Agrónoma y coordinadora del proyecto.

El CIBA comenzó a irradiar material genético para la formación de cotos porcinos desde finales del 2018 y, hasta la fecha, unos 35 productores que tienen condiciones, sobre todo en lo referente a la alimentación y espacio para su desarrollo, se han beneficiado con un semental y como mínimo tres hembras para lograr la reproducción de la especie, agregó la especialista.

“Asesoramos a los criadores en el manejo y cuidado de esa raza, cuya ganancia de peso es menor que el comercial, pero puede alimentarse con cepa de plátano, yuca, boniato, miel, tithonia y, por supuesto, del palmiche”, precisó Pérez Valdés.

Desde el 2013 el CIBA comenzó los estudios del cerdo criollo, acciones que estuvieron encaminadas a la mejora y preservación de la raza y al diagnóstico de los principales criadores, para en los últimos años garantizar cotos de reserva genética en el medio rural y el aprovechamiento de alternativas locales de alimentación. (ACN)