«Estamos viviendo un momento en que el imperialismo está envalentonado y ha puesto nuevamente su mirada sobre Cuba con una agresividad incrementada, que crece en la misma medida que pasan los días»”.

Así denunció el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, durante el Pleno Extraordinario del Comité Provincial del Partido en La Habana.

El Jefe de Estado hizo un incisivo análisis de los acontecimientos que se han desencadenado en la región y el mundo desde el pasado 3 de enero, tras la agresión a Venezuela por parte del gobierno de EE. UU., y que ahora acechan a la Isla.

Ante la agresividad del imperialismo contra Cuba, cuyas líneas de acción directa se han anunciado claramente por Trump, Marco Rubio y otros voceros de ese gobierno, «nosotros –señaló Díaz-Canel– tenemos que estar preparados y nos estamos preparando».

El mandatario detalló que estas líneas de acción consisten, una, en la asfixia total, en seguir con la presión económica, a lo cual responden las decisiones anunciadas este jueves por Trump sobre el bloqueo mediante aranceles del abastecimiento de petróleo a Cuba, y la otra es la agresión militar.

Recordó en este punto los comentarios realizados por el inquilino de la Casa Blanca a inicios de enero, tras la agresión a Venezuela y el secuestro de su Presidente legítimo, cuando expresó que contra Cuba no se podía hacer mucha más presión y que lo que había que hacer era entrar y destrozar el lugar.

El primero de estos comentarios, cuando dijo «no creo que se pueda ejercer mucha más presión» contra Cuba –señaló Díaz-Canel– es la confirmación de los niveles extremos de presión de todo tipo que han ejercido sobre nuestro país, aunque, indirectamente, Trump ha tenido que reconocer que hemos resistido.

Ellos «han aplicado toda la presión posible y aquí estamos. Y esa frase, dicha con esa soberbia, desploma la mentira de (que Cuba es un) Estado fallido, porque han tenido que reconocer que la causa fundamental de la crisis económica que vive el país tiene que ver con esa presión que ellos mismos catalogan de máxima».

Con esta frase –añadió el Primer Secretario– Trump también ha tenido que reconocer que ya no queda más de qué privar y bloquear al pueblo cubano, y ahora, con la orden ejecutiva de imponer sanciones arancelarias a quienes nos suministren petróleo, quieren privarnos del combustible, algo necesario para que cualquier país pueda desarrollar su economía, pueda desarrollar su vida, y «hay que ver –denunció– con qué maldad, con qué perversidad, están planteando esa política».

Sobre la segunda parte de los comentarios emitidos por Trump a inicios de mes, cuando dijo que con Cuba ya lo que queda es la opción de «entrar y destrozar el lugar», Díaz-Canel señaló que esta es «una frase que provoca indignación y repulsa popular, porque implica la masacre sin miramiento en nuestro país».

El Jefe de Estado repudió en este punto «el destape del enjambre anexionista» que, en las redes, con euforia, está celebrando la orden ejecutiva de Trump de bloquearnos el acceso al petróleo.

Al imperialismo –enfatizó más adelante– «lo que le preocupa es el ejemplo de Cuba, lo que puede hacer Cuba sin bloqueo, lo que puede significar para el mundo otro tipo de modelo, otro tipo de construcción, otro tipo de empoderamiento popular que, aún bloqueado, en 65 años ha tenido resultados en lo social que no los tiene Estados Unidos».

Díaz-Canel analizó los elementos que están facilitando, o imponiendo, la conducta de la actual administración estadounidense.

Habló sobre la actualización de la doctrina Monroe con el corolario Trump y el criterio de imponer la paz a través del uso de la fuerza, aunque –acotó– hay que ver cuál es esa paz, porque donde quiera que han aplicado la fuerza, en todos los conflictos donde está involucrado Estados Unidos, no hay ninguna paz; lo que hay es caos. Con la aplicación de la fuerza –subrayó–, EE. UU. lo que está es aplastando las concepciones del multilateralismo que defiende la mayoría del mundo.

Díaz-Canel aseveró que «cuando un imperio está en decadencia, es totalmente irracional», y lo que puede esperarse de él es «una reacción de arrogancia, de prepotencia, de chantaje, de presiones, de medidas coercitivas, de violencia, de calumnia y de mentiras».

/Tomado de Granma/

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