Desde la llamada revolución sexual de los años sesenta hasta la hiperexposición erótica de la cultura digital, parecería lógico suponer que el sexo sería cada vez más frecuente. A mediados del siglo XX, América Latina mostraba algunas de las tasas de natalidad más altas del mundo. Hoy la situación es radicalmente distinta.

La fecundidad promedio se sitúa alrededor de 1,8 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo poblacional.

El fenómeno ya tiene nombre en la literatura académica y en los medios: recesión sexual. Investigaciones recientes indican que la proporción de adultos que mantiene relaciones sexuales frecuentes ha caído significativamente en las últimas décadas.

Por ejemplo, estudios comparativos muestran que la proporción de adultos que reporta sexo semanal descendió de 55 % en 1990 a alrededor de 37 % en 2024, lo que representa una de las reducciones más pronunciadas registradas en estudios sobre comportamiento íntimo contemporáneo.

El fenómeno no se limita a personas solteras o a contextos culturales específicos. También se observa en parejas estables. Desde finales del siglo XX a la actualidad, la proporción de matrimonios que declara mantener relaciones sexuales al menos una vez por semana cayó de 59 % a aproximadamente 49 %, señal de que incluso las relaciones consolidadas experimentan una disminución de la frecuencia de encuentros sexuales.

Más revelador aún es el aumento del celibato temporal. En la actualidad, alrededor del 24 % de los adultos jóvenes afirma no haber tenido relaciones sexuales durante el último año, aproximadamente el doble que en 2010.

A partir de la década de 2020 sociólogos y sexólogos han comenzado a documentar una disminución sostenida de la actividad sexual en numerosos países y grupos generacionales.Dentro de América Latina, Cuba representa uno de los casos más llamativos.

Hablar de una “recesión sexual” en Cuba exige matices. No abundan investigaciones en línea sobre comportamiento sexual adulto en la Isla. Sin embargo, las disponibles permiten tratar de esbozar una panorámica de cómo anda cambiando la sexualidad en el país.

Uno de los datos más sólidos proviene de la Encuesta Nacional de Fecundidad de Cuba (2022), que indica que la edad promedio de inicio de las relaciones sexuales en el país se sitúa alrededor de los 16 años, lo que confirma que la iniciación sexual sigue ocurriendo relativamente temprano en comparación con muchos países desarrollados.

Este indicador sugiere que, al menos en términos de debut sexual, Cuba no reproduce el patrón de retraso del inicio sexual observado en otras regiones. Sin embargo, el panorama cambia cuando se examinan los contextos sociales en los que se desarrolla la sexualidad en la Isla.

Investigaciones del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y del Fondo de Población de las Naciones Unidas señalan que entre adolescentes y jóvenes cubanos se han transformado las prácticas sexuales y las formas de relacionarse.

Como tendencias más visibles aparece el aumento del sexting y el consumo de mensajes sexuales a través de teléfonos móviles, entre otras prácticas juveniles.

/Frag. CubaaSí/

 

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