La bancarización, una política necesaria en la transformación del modelo social cubano, es el tema que muchos abordan a la hora de utilizar las pasarelas de pago o extraer efectivo en los bancos.
En un escenario complejo, marcado por mediaciones múltiples, la bancarización no ha podido avanzar con la celeridad que requiere el país, y en este sentido, se llama la atención sobre determinados fenómenos que han surgido para ralentizar la dinámica los propósitos de la medida.
Por ejemplo, se citan dificultades para el acceso de la población a firmas de pago virtuales a las que no siempre pueden acceder ante la negativa de instituciones estatales y firmas no estatales de producción.
En paralelo, han emergido lastimosamente vías informales paralelas y colapsos operativos en eslabones de entidades financieras destinadas al acceso virtual al dinero.
Principales problemas:
Infraestructura colapsada: El 70% de los cajeros automáticos presenta deterioro irreversible sin capacidad de reposición, mientras apagones de hasta 17 horas diarias imposibilitan transacciones.
Poca liquidez: Bancos imponen límites de retiro de 500 a 2,000 pesos, obligando a jubilados y campesinos a realizar múltiples viajes para cobrar salarios.
Fiscalización poco efectiva: Comercios estatales y privados rechazan pagos digitales para evadir impuestos, utilizando excusas técnicas y códigos QR falsos.
Economía ilegal: Surgen prestamistas que cobran 10% de comisión por entregar efectivo y «garroteros» que venden turnos en colas bancarias.
/Tomado de Radio Rebelde/
