Nuestro Apóstol José Martí Pérez, al referirse a los mártires, escribió en la Revista Universal, en México, el 11 de mayo de 1875: “(…) no mueren los mártires sino para que mártires nuevos comiencen a nacer (…) Fue un solo disparo. Raúl Cervantes se tornó pálido y enseguida se desplomó en toda su corpulencia.
Tres días más tarde, el 10 de diciembre de 1955, moriría a las 10:00 am, después de dos cirugías y 22 transfusiones de sangre. Su entierro se convertiría en uno de los más grandes en la historia avileña y provocaría protestas y denuncias de diversa índole en otros lugares del país.
Nacía así el primer mártir fidelista avileño, el primero en todo el territorio de la actual provincia de Ciego de Ávila, entonces los municipios camagüeyanos Ciego de Ávila y Morón. En 1953, según el dato del censo de población de ese año, la ciudad de Ciego de Ávila tenía 35 178 habitantes.
El propio líder de la Revolución, Fidel Castro Ruz, desde su exilio en México, escribiría en las páginas de la revista Bohemia, en su edición del 11 de marzo de 1956, en el artículo titulado “La condenación que se nos pide”: “(…) Raúl Cervantes, responsable de finanzas del Movimiento en la ciudad de Ciego de Ávila, que antes de expirar me hizo el altísimo honor de enviarme su pluma a través de sus familiares y un mensaje donde expresaba que iba a reunirse gustoso con los compañeros caídos, porque tenía fe absoluta en el triunfo definitivo de nuestros ideales”.
DE FAMILIA MAMBISA Y HUMILDE
¿Quién era Raúl Jerónimo Cervantes Cervantes? ¿Por qué falleció? ¿Qué trascendencia tuvo su muerte? Raúl era un joven mulato, de procedencia muy humilde. Eran siete hermanos. Desde niño tuvo que empezar a trabajar, incluso fue conserje en una escuela, para allí poder estudiar. Sus estudios fueron intermitentes. No pudo lograr su anhelo, que era ingresar en el Instituto de Segunda Enseñanza de Ciego de Ávila (ICA). Apenas logró iniciar estudios en la nocturna Escuela de Comercio.
En el seno familiar fue muy fuerte la formación patriótica sobre la base de los familiares más cercanos: su madre, Carlota Modesta Cervantes, Carlita, siendo una niña trabajó en las prefecturas independentistas. El abuelo paterno de Raúl, el teniente coronel José Amador Cervantes Miquelín, participó en las tres guerras independentistas; mientras que el padre, José Pablo Cervantes Madrigal, culminó la gesta de 1895 con los grados de capitán.
Se ganaba la vida como barbero, oficio que aprendió con su hermano José Irene. Se conserva en el Museo Provincial de Historia Coronel Simón Reyes Hernández, en la Ciudad de los Portales, la máquina manual que usaba para pelar.
Como joven —según recordaba su amigo René Salas— le gustaban las fiestas, la música y jugar a la pelota. Era bien parecido y muy bien aceptado por las jóvenes en las fiestas. Sus familiares y amigos más cercanos le llamaban Querer. Integraba, desde julio de 1953, las filas de la logia juvenil masónica: Asociación de Jóvenes Esperanza de la Fraternidad (AJEF).
/Autores: Ángel E. Cabrera Sánchez/Mayda Pérez García/Luis Raúl Vázquez Muñoz/
