En el regreso a la Patria de los restos mortales de los 32 combatientes caídos en Venezuela, un pueblo reunido bajo el signo del dolor compartido acompañó el paso del cortejo por la Avenida de Rancho Boyeros con la visible congoja e indignación que despierta este acto en el corazón noble del patriota.
La lluvia persistente en buena parte de la mañana y la tarde capitalina no impidió que las personas humildes reunidas allí dieran el último adiós a aquellos que en otras tierras dieron muestras sobradas de heroísmo y dignidad, al precio invaluable de sus vidas.
Cubanos de todas las edades y procedencias se dieron cita allí y recorrieron en apretada fila el trecho hasta la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas para rendir el merecido homenaje a esos hombres y refrendar también el compromiso con estar a la altura de su memoria y sacrificio.
“¡Honor y Gloria!”; esa es la máxima que acompaña estas jornadas de consternación popular, profunda admiración y repudio por el brutal acto donde ofrendaron sus vidas aquellos que hoy regresan al abrazo de la Patria.
/Tomado de ACN/
