Es una ocasión en la cual se elevan a insospechadas temperaturas esos sentimientos universales que todos, sin distinción de raza, credo e ideología, nombramos y sentimos. Como cualquier celebración que se respete, esta posee su identificativo, y en su despliegue, por mayoría, el orbe luce el rojo pasión, los corazones se dibujan en postales y los dulces se convierten en símbolos de afecto.

Sin embargo, más allá de las etiquetas, la fecha nos invita a reflexionar sobre lo que realmente significa amar y ser amado, y la complejidad y belleza de las relaciones humanas.

El 14 de Febrero no solo existe para exaltar el amor romántico; es una oportunidad para reconocer todas las formas en las que ese sentimiento se manifiesta en nuestras vidas: la amistad, el apoyo mutuo y el respeto por uno mismo son igualmente importantes.

En este día especial, reflexionemos sobre nuestras vivencias y conexiones. Quizás sea el minuto perfecto para expresar gratitud a quienes amamos y para recordar que cada átomo de amor delata la inmensidad humana; entonces, ¡celébralo!

/Redacción Informativa/

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