Granma/20 de agosto de 2021

«Hay tantas cosas que les quiero decir…». Las palabras salieron timbradas por la pasión y la sinceridad. Las expresó desde el Palacio de la Revolución, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, a un grupo de periodistas, editores y directivos de medios de comunicación del país.

Para cualquiera que pertenezca a esa familia gremial que se desvela por la noticia, por traducir la actual realidad cubana a todas las audiencias posibles, era fácil comprender ese sentimiento del Jefe de Estado de que un diálogo con los artífices de la comunicación necesita una agenda de anchas y largas avenidas, con mucho tiempo –ese que ahora la dirección del país fragmenta para poder moverse entre diversos sectores de la sociedad y rumbo a la solución de un sinfín de problemas.

Quienes hacemos Periodismo podríamos estar hablando mucho tiempo, sin pausas, sobre cómo hacer una Cuba mejor, sobre cómo compartir y parir ideas, proponer, dialogar y seguir diseccionando cada suceso por complejo que sea. El Presidente Díaz-Canel lo sabe. Por eso, antes de irse a cumplir con otras tareas impostergables, trató de escuchar todas las opiniones posibles; y él se propuso también compartir el mayor número de ideas, argumentos y datos desde los cuales dibujar una Isla que no se quiebra, aunque está viviendo uno de sus momentos más complicados.

«Lo esencial que ha aportado esta reunión es la necesidad que tenemos de potenciar la comunicación social», afirmó el mandatario en el encuentro, que también estuvo presidido por el miembro del Secretariado del Comité Central del Partido y jefe de su Departamento Ideológico, Rogelio Polanco Fuentes, así como por el presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), Ricardo Ronquillo Bello.

Luego de escuchar diversas intervenciones que tuvieron como factor común la preocupación por los días que corren, y también los posibles caminos para ir venciendo obstáculos en la guerra simbólica que se nos hace, Díaz-Canel Bermúdez dijo a los presentes: «Creo que tenemos que defender dos ideas que ustedes han expresado aquí en lo fundamental: entender la gestión de la comunicación como algo vital para la Revolución en estos momentos; y cómo uno ve que la tenemos que gestionar desde la verdad, desde la investigación, desde la responsabilidad, desde la objetividad, y también desde los sentimientos y las convicciones».

Que haya más espacios de debate –que son las oportunidades para proponer acciones–; que lo propuesto se pueda implementar; y que luego haya transparencia para pulsar la marcha de lo emprendido –rendición de cuentas del dirigente, de quien esté al frente de un proyecto, de los colectivos laborales, rendición de cuentas entre todos para «ampliar la democracia y la participación en el país»–. De tales conceptos habló el Presidente cubano, quien dijo a los periodistas: «Vamos a seguir produciendo estos encuentros, y vamos a sistematizarlos más, porque hay muchas cosas que resolver y potenciar».

No atormentarnos, sino todo lo contrario. De eso habló a los periodistas Díaz-Canel, quien destacó la importancia de poseer optimismo y una fuerza tremenda para superar todas las adversidades. Recordó, entonces, momentos trascendentales y difíciles vividos por la Cuba revolucionaria, como la Campaña de Alfabetización o la Crisis de los Misiles. Enumeró los actuales desafíos:

«Es verdad –enunció el Jefe de Estado– que se han cometido errores; han existido trabas, han existido burocracias, han existido problemas, pero aquí hay mucha obra también que defender, y muchas cosas que se han hecho; y si hemos llegado a ese momento es porque tenemos esa fortaleza.

«Yo diría que la Revolución siempre ha estado en un hervidero de situaciones complejas», reflexionó; y no pasó por alto las horas duras del llamado periodo especial, el ensañamiento del enemigo de siempre, ese que en tiempos recientes apretó más las clavijas contra la Isla, hasta llegar al extremo de la tortura contra un pueblo entero.

Sobre el pasado 11 de julio –domingo doloroso sobre el cual reflexionaron varios colegas–, el Presidente denunció que lo sucedido no fue casual, sino «parte de un plan que se venía gestando», de forma oportunista y con una verdadera artillería, desde las redes sociales y desde mucho tiempo atrás.

Toda adversidad es aprendizaje. La verdad tendrá que ser dicha del modo más inteligente y en el momento propicio, midiendo beneficios y costos de un país asediado con saña, al cual pretenden desmontarle su Revolución. Entre esas ideas también discurrió la intervención del Jefe de Estado. Y esta reunión con los artífices de la comunicación, que no será la última, abrió nuevas puertas al hacer. Así, de cara a mil temporales, pero sintiendo, como dijo la colega Rosa Miriam Elizalde –a quien hicieron entrega de su Premio Nacional José Martí por la obra de la vida–, que sí podemos ganar la batalla, siempre y cuando cambiemos, como nos enseñó Fidel, todo lo que deba ser cambiado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *