Por Héctor Izquierdo Acuña

Dentro del Centro Histórico Urbano de la ciudad de Morón, una edificación que llama poderosamente la atención es el antiguo Hotel Ritz, cuya historia resulta muy interesante por los cambios funcionales que ha sufrido.

Corrían los años iniciales de la década de los años 20 del pasado siglo y Morón, a pesar de ser una ciudad recién estrenada, era muy visitada por lo acogedor de entorno y el trato afable de su gente.

Eran tiempos en que apenas la población contaba con pequeños hoteles hasta que en 1924 se inaugura el Hotel Ritz, en una edificación con características eclécticas, aventajando en mucho al resto de los establecimientos de su tipo por su gran belleza y majestuosidad.

El edificio se construyó por los maestros de obra Martín Moli y Sivit e Isidoro Meneses. Su administración corrió a cargo de dos españoles de apellido Palacios y Madrazo y se localizaba en la calle Martí esquina a Carlos Manuel de Céspedes.

El Ritz era frecuentado por políticos, representantes a la cámara, personas de alto rango dentro de la sociedad de la época, que gustaban de hacer grandes banquetes; así como lugareños y un sinnúmero de visitantes de otros lugares de la Isla.

En sus comienzos el Hotel contaba con 44 habitaciones, algunas de mayor tamaño y con baño interior; el resto utilizaba baños comunes y eran más pequeñas. Aquellas que por su ubicación tiene vista al exterior presentan un pequeño balcón saliente. Todas se ubicaban en el segundo nivel al igual que la carpeta, que se hallaba a un lado de la escalera.

El resto de los servicios se encontraban en la primera planta, entre ellos un restaurante muy amplio y lujoso, con paredes revestidas de azulejos blancos, las mesas organizadas con rigor; todas sus puertas eran de arrollables de grande dimensiones. Era peculiar que cuando se abría el negocio en sus grandes puertas de acceso se colocaban barandas de madera bellamente torneadas que permitían observar hacia el interior del restaurante y a la vez impedían el paso a personas ajenas al mismo. Era un espacio muy ventilado.

Su bar era frecuentado en las noches por la juventud de la ciudad, que compartía la diversión con un pianista que habitualmente animaba con su música el céntrico edificio.

También se ubicaba un almacén de gran capacidad aunque no poseía cámara de frío.

En la década de los años 30 el antiguo hotel realizó varias funciones. En 1936 lo adquirió Baldomero Núñez. En 1937 en la planta baja se inauguró el Instituto de Segunda Enseñanza de Morón hasta que en 1951 se trasladó hacia su nuevo local. Su lugar lo ocupó entonces la Escuela Primaria Superior. En su lado sur se instaló la ferretería La Central. Las habitaciones del segundo nivel pasaron a ser casa de huéspedes propiedad, primeramente, de Emilia Morales y comenzó a denominarse “Residencial Ritz”.

Con posterioridad al triunfo de la Revolución el local ha albergado instituciones como la desaparecida Reforma Urbana, la Fiscalía Municipal y un almacén.

Desde el punto de vista arquitectónico, el Ritz es un fiel exponente del eclecticismo a través de sus fachadas: balaustradas lumínicas en la parte superior del edificio y en los balcones, los cuales se apoyan sobre ménsulas. Por el acceso principal, a un segundo nivel, el balcón es más amplio, con dos puertas de persianas francesas. Le da jerarquía a esta fachada un frontoncillo triangular que la remata.

Es este edificio una muestra significativa del patrimonio cultural inmueble de la ciudad que merece conservarse como símbolo de una época que con el tiempo ha pasado a formar parte de la identidad de la moronense.