ACN/12 de julio de 2021

Trabajadores e instalaciones del sector educacional en Ciego de Ávila son decisivos en el enfrentamiento a la pandemia de la COVID-19 en la provincia, al dejar a un lado su objeto social para apoyar la gestión sanitaria ante la complejidad de la situación epidemiológica.

Suman decenas los centros escolares convertidos en hospitales para acoger a pacientes positivos ante el incremento de enfermos, que rebasa las capacidades hospitalarias en el actual rebrote de la enfermedad y sitúa a los municipios de Ciego de Ávila y Morón entre los de mayor tasa de incidencia por cada 100 mil habitantes en el país.

Entre las instituciones educacionales habilitadas con ese fin figuran las facultades de Ciencias Médicas, en ambas localidades, Escuelas de conducta, de Iniciación Deportiva, de Arte y de formación pedagógica, así como de enseñanza especial y preuniversitario vocacional.

Estos centros de estudios, incluida también la universidad avileña (UNICA), sirvieron en distintos momentos de la pandemia para la acogida de sospechosos o contactos de contagiados con el virus, pero actualmente garantizan el ingreso de pacientes con test de ántígeno positivo y su mantenimiento bajo supervisión médica.

Uno de los últimos locales en adaptar sus condiciones es el círculo infantil Flor del Festival, del municipio de Morón, que funcionará como centro de asistencia hospitalaria pediátrica, lo que amplía las capacidades para el tratamiento de niños de hasta 10 años de edad afectados por la COVID-19.

La contribución del sector educacional se materializa también el servicio de decenas de escuelas como centros de vacunación, para favorecer la inmunización de la población con la vacuna antiCOVID, Abadala.

En todos los casos, además del personal de salud o movilizados de otros sectores, las instalaciones educativas mantienen en activo a su Consejo de Dirección y de manera rotativa a varios de sus trabajadores.

Maricela Pérez, jefa del departamento de servicios técnicos docentes, en la dirección provincial de Educación, en rotación por un centro de aislamiento, expresó que también apoyó en un momento anterior las labores de limpieza del hospital Antonio Luaces y entiende cuan necesario es la encomienda, por eso no vacila en dar el paso al frente.

Con la comprensión de su familia ante sus decisiones, también dan su aporte donde haga falta Felix Rodriguez Moreno, director del Instituto Politécnico José Antonio Echeverría, y Maldys Madariaga, directora de la escuela Farabundo Martí, quienes señalan que es gratificante el reconocimiento que reciben de los pacientes.