Por Héctor Izquierdo Acuña

La pianista Elva de la Torre Gómez constituye una personalidad poco conocida a pesar de su larga trayectoria, sobre todo, dentro del quehacer cultural del territorio avileño.Nacida en la ciudad de Morón el 16 de septiembre de 1914 fruto del matrimonio de Julio y Josefa.

Desde la temprana edad de ocho años inició sus estudios musicales con la profesora Marina Pérez Carrazana, y a los 16 se graduó con excelentes calificaciones.

Tal era su maestría interpretativa que en el colegio habanero Nuestra Señora de Lourdes fue merecedora de una medalla, al obtener el primer premio en un concurso de piano donde participaron medio centenar de alumnas.

Elba actuó en los más diversos escenarios entre los que se destacan el Teatro, la radio, sociedades de recreo como la Sociedad Liceo. Realizó estudios en el Instituto de Segunda Enseñanza de Morón.

Siempre ocupó un lugar de primer orden en los más relevantes actos patrióticos y culturales. Se recuerdan sus actuaciones en las celebraciones por el Día del Veterano, Día de las Madres, Día del Moronero ausente, entre otros.

Con la llegada de la radio en Morón tras la fundación el 19 de junio de 1932 de la emisora denominada entonces radio CMJP en el local perteneciente a la ferretería Los Dos Leones, que hoy ocupa el tele centro Morón Te Ve, Elva de la Torre actuó ininterrumpidamente durante un año. Allí tocaba el piano e interpretaba melodías, sobre todo de Ernesto Lecuona y acompañaba a artistas del patio.

El sonido armonioso de su piano se dejaba escuchar en cada transmisión de la Hora Artística, programa fundado por Adelaida Oria que aglutinaba a numerosas personalidades de la intelectualidad moronense de la época como Benito Llanes Recino, Augusto Venegas Muiña y muchos otros.

Se trasladó a La Habana y allí realizó estudios de perfeccionamiento pianístico con dos grandes maestros y compositores: Joaquín Nin Castellanos y Cesar Pérez Sentenat, dos glorias de la música en Cuba. Allí estudió metodología con Argelier León y coral con Ada Iglesias, incorporados a la Escuela Superior de Piano, el Centro Educacional de Música y la Escuela de Arte Dramático Sentenat. En 1952 se presentó en el Liceum de La Habana formando parte del Conjunto Coral Roldán.

Siempre consideró su recital más importante el efectuado el 12 de junio de 1954 en la Sociedad Liceo de Morón donde fue presentada por su entrañable maestro César Pérez Sentenat, en unión a la doctora Trinidad Carvajal Rojas y Enrique Sorí Morales.

También ejecutó un recital con el barítono Hugo Barreiro, artista codiciado de la televisión y profesor de la Escuela Nacional de Arte durante el cual se interpretaron arias de ópera y canciones napolitanas.

En su larga y fructífera vida artística formó varios coros, tanto infantiles como de adultos.

Compuso la música de los himnos de no pocas escuelas moronenses entre los que sobresale el del Instituto de Segunda Enseñanza de Morón.

Dedicó gran parte de su vida a la enseñanza de la música, en especial de ese instrumento tan complejo que es el piano. Bajo su magisterio se formaron varias generaciones de amantes de la música y siempre rodeada de niños.

En la década de los años 80 del pasado siglo realizó conciertos en varios escenarios, sobre todo en la Casa de Cultura Haydee Santamaría Cuadrado de Morón.

Ya la edad no le permitió continuar con su hermosa labor, también llegaría el olvido de aquellos que debían reconocer el aporte realizado por esta valiosa mujer durante décadas en el ámbito de la cultura local.

Así, solo recordada por quienes fueron sus alumnos o por quienes disfrutaron de las melodías que salían del afinado piano mientras sus delicadas manos jugueteaban con las teclas durante un lejano concierto o, simplemente solíamos detenernos a escuchar, asomados a la amplia ventana enrejada de su hogar, la suave música que sacaba del letargo a su vecindad.

Una mañana de julio de 2010, llegué a su hogar donde, solícita, me atendió quien la cuidaba. Me relató que Elba tenía costumbre de levantarse, tomar un baño y desayunar e, invariablemente, se sentaba a su piano de cola y comenzaba a tocar la música de Ernesto Lecuona que era la de su preferencia. Pude apreciarla cuando, con voz muy queda, ensimismada en su mundo ya senil, interpretaba, con alguna dificultad, la afamada pieza La Comparsa.

Elva Aurora de la Torre falleció en su hogar, sito en la calle Martí número 130, de la ciudad de Morón, a la edad de 95 años, cuando el reloj marcaba las cuatro de la tarde del 31 de agosto de 2010. La cultura moronense perdía así a una de sus más importantes figuras.