Por Héctor Izquierdo Acuña

El solo nombre de la Guardia Rural, deviene amargo recuerdo para todo aquel que conoció de los desmanes cometidos por las fuerzas de este cuerpo represivo de la república neocolonial. En las casi seis décadas de vida de este Cuerpo, en Morón radicó en cinco lugares diferentes.

Puerto Príncipe tuvo el triste mérito de ser la provincia donde se creó la Guardia Rural, el 1º de enero de 1899 con el inicio de la ocupación norteamericana. Los coroneles del Ejército Libertador Braulio Peña Cruz y Ángel Castillo alistaron en el Casino Campestre a 150 mambises con ese fin. Desde el primer día vistieron el odiado uniforme de caqui amarillo, hasta por supuesto, el primero de enero de 1959 con el triunfo de la Revolución.

En los inicios de la República, cuando la villa llegaba hasta la antigua estación de ferrocarriles ubicada entonces en Serafín Sánchez y Martí, el puesto de la Guardia Rural estuvo localizado en el mismo lugar donde se edificará, años después, el teatro San Carlos, siendo trasladado posteriormente para el frente del actual Museo Caonabo de la ciudad. Ambas construcciones eran de tabla y zinc, con una pequeña cuadra para la escasa caballería con que contaba.

Luego de otras mudanzas, el capitán Abelardo García Fonseca promovió la iniciativa de construir un edificio para el Escuadrón 36, más moderno, confortable e higiénico, con condiciones adecuadas para acoger a su ya crecida guarnición. Materializada la idea, las obras estuvieron bajo la dirección del maestro albañil Eduardo Najarro Hernández.

El 2 de diciembre de 1931, a las 11 de la mañana fue inaugurado el Cuartel de Ejército de Morón, concurriendo al acto el tirano Gerardo Machado Morales, presidente de la República, y el jefe del ejército, el general Alberto Herrera Franch, entre otros. La Banda Municipal amenizó el acontecimiento con los acordes de su excelente música.

El cuartel, según las notas de los historiadores Federico Naranjo y Rodrigo Aguilar, se bautizó con el nombre de “Coronel Frank Parker”, militar norteamericano que organizó la Guardia Rural durante la primera intervención de Estados Unidos en Cuba. Sin embargo, en 1954 se reconocía con el nombre de “Coronel Slocum”, recinto del Escuadrón 24 del Regimiento Número 2, “Agramonte”, con 175 hombres alistados.

La Capitanía del Escuadrón de Morón estaba organizada en tres Tenencias que permitían abarcar el amplio territorio del término municipal moronense: la de Morón, la segunda ubicada en Chambas y la tercera en Pina, hoy Ciro Redondo.

Sin embargo, tras los gruesos muros de uno de los mejores cuarteles del país, al decir del historiador moronense Benito Llanes, se escondía una oscura historia de atropellos y torturas cometidas por las fuerzas represivas. En sus celdas fueron vejados numerosos jóvenes revolucionarios moronenses, historia que tuvo su final cuando fue tomado por las fuerzas revolucionarias de la ciudad y poco después por el Ejército Rebelde, el primero de enero de 1959. Fulgencio Batista había huido y se iniciaba una nueva etapa para el pueblo cubano con el triunfo de la Revolución.

El 20 de septiembre de 1959, en una visita efectuada por el legendario Comandante Camilo Cienfuegos a la ciudad de Ciego de Ávila, en medio de la efervescencia popular cuando se dirigía al numeroso público allí congregado expresó palabras que la Revolución cumpliría convirtiendo los cuarteles en escuelas. En ese masivo acto, dirigiéndose al pueblo y refutando la propuesta de algunas personas de que los soldados se dirigieran a los cuarteles, expresó: “Yo invito a los compañeros a que sigan el ejemplo y compartan el entusiasmo de este pueblo y de estos campesinos: todos a trabajar. ¿Cuarteles, para qué?”.

La Revolución hizo realidad su promesa y convirtió los cuarteles en escuelas. El de Morón no fue una excepción pues en él han radicado varios centros educacionales como la Secundaria Básica Salvador Cisneros Betancourt y hoy es la sede del Pre Universitario Urbano Roberto Rodríguez.