Leonel Iparraguirre González/10 de junio de 2021

El ejército de educadores del municipio avileño de Morón, identificado con la causa revolucionaria, da muestra de sacrificios, voluntad, entrega y responsabilidad con su presencia en distintos escenarios, no solo en el enfrentamiento a la pandemia, sino ante cada llamado, y ante cada combate.

Los ejemplos están a la vista y se inscriben en las páginas históricas que aguarda el sector de la educación en el territorio, donde aparecen aquellos que un día dieron el paso al frente para incorporarse a la campaña de alfabetización en 1961, los que partieron hacia tierras angolanas en el cumplimiento del sagrado deber internacionalista, los que han partido hacia diferentes latitudes para enseñar a leer y escribir mediante diferentes programas de colaboración.

Las muestras pueden ser disímiles, pero bataría citar las más recientes con el azote de la peligrosa pandemia causante de la Covid-19, cuando los docentes y no docentes se ha integrado a brigadas para incluso laborar en zonas rojas, en el Hospital General Roberto Rodríguez, en la limpieza de un centro de aislamiento, entre otros muchos aportes.

Leidy Rodríguez Hernández es una de esas educadoras que sin vacilaciones se ha integrado al combate contra la Covid-19 en la ciudad de Morón. Su más reciente aporte lo brinda en estos momentos en un punto de control a la salida de la ciudad, medida que se aplica para cerrar el paso a la contaminación.

En medio de su quehacer, explica que es maestra del grado prescolar en el seminternado Alberto Delgado de la ciudad de Morón. Confiesa que ha sido un período de incontables esfuerzos, ya que ha mantenido la ayuda a los niños de su aula,medante visita a los hogares, para esclarecer dudas a los padres en su apoyo directo al proceso docente educativo interrumpido por la pandemia.

“Ahora permanecemos en este punto de control, situado en San Fernando, a escasos metros de la rotonda a la entrada de la ciudad por la carretera procedente de Ciego de Ávila, empezamos el turno a las 7 de la mañaa hasta las siete de la noche, hora en que nos releva el personal que cubriría la noche y madrugada”. explica.

Se trata de un aporte de suma importancia en estos momentos de complejidades epidemiológicas, donde los educadores no se han quedado a la zaga, se mantiene en la primera línea de combate.