Por Arquímedes Romo Pérez

El Ajedrez es conocido como el juego ciencia, por las múltiples variantes y estilos que lo adornan y enriquecen en cada partida que se efectúa en el mundo, pero tan complejo y amplio en fenómenos desconocidos es el béisbol, disciplina que en cada partido celebrado aparece algo novedoso, extraño o inesperado.

El más elocuente ejemplo lo regala la multinacional cadena Telesur, al reflejar un hecho ocurrido en un partido celebrado en las Grandes Ligas estadounidenses, es decir, en la meca de la pelota, situación nunca antes vista en la historia de este legendario circuito.

El equipo a la ofensiva tiene un corredor en tercera, el bateador en turno conecta por esa posición, el antesalista fildea, aguanta al corredor y tira a primera, y como que el tiro es ligeramente abierto, el inicialista no pisa la almohadilla, sino que espera la llegada del corredor para tocarlo, sin embargo éste no se rinde, se detiene y cuando el defensor se le acerca para tocarlo retrocede y sigue retrocediendo hacia la goma, ocasión que aprovecha el corredor de tercera para lanzarse al robo de home, el inicialista, sorprendido, trata de pasarle la bola al cátcher pero ésta se le cae, el corredor anota, ocasión que aprovecha el bateador corredor para salir en busca de la inicial.

El inicialista recupera la pelota pero tira mal y el corredor sigue hacia la intermedia donde detiene su carrera al llegar el tiro, también desviado, del jardinero derecho. En la enredada jugadita se produjo un robo de home y cuatro errores: dos del primera base, uno del receptor y otro del jardinero derecho. Aunque la información no lo precisa, es de suponer que ese es el último partido jugado por el inicialista tonto en la más alta esfera de la pelota universal.

Y, como es conocido, estos raros fenómenos se producen en cualquier partido y a cualquier nivel. Por ejemplo en el primer encuentro del equipo cubano en el reciente torneo pre-olímpico de la Florida, se producen dos hechos originales, curiosos, poco comunes. El inicialista del equipo de Venezuela, Luis Castro, se poncha cuatro veces seguidas en el mismo juego y ante cuatro lanzadores cubanos diferentes. En el primero lo liquida Lázaro Blanco, en el cuarto Bryan Chí, en el sexto Andy Rodríguez y en el séptimo Liván Moinello.

Este primer juego pre-olímpico entre Venezuela y Cuba resulta muy interesante y cerrado y cuando los cubanos arriban a la parte final del desafío tienen la posibilidad de igualar el marcador, momento en el que corresponde su turno al cuarto bateador Alfredo Despaigne con un corredor en segunda que representa el empate. Falta un solo out para completar la victoria venezolana, pero el bateador cubano puede cambiar la decoración. Hay un tiempo y se decide cambiar al lanzador, cuando se reinicia el juego Despaigne, con un swing violento, sufre una lesión muscular y es necesario traer a Viñales, como emergente, para que decida ya con dos strikes en la pizarra.Finalmente Viñales falla en lance por el cuadro, pero este último turno al bate del juego, demora 9 minutos, lo cubren dos bateadores y lo salva un pitcher con solo dos lanzamientos.

Y otra originalidad del pre-olímpico de la Florida se manifiesta en los dos primeros resultados del equipo de Canadá. Se trata de sus victorias sobre Colombia y Cuba, partidos que gana y lo aseguran a la segunda ronda, pero en los cuales se ponchan 27 bateadores:13 ante los lanzadores de Colombia y 14 ante los cubanos. Si observamos que en un partido de 9 entradas se realizan 27 outs, nos damos cuenta que los bateadores canadienses se poncharon durante un juego completo, la mitad de las veces oficiales al bate, sin embargo se adjudicaron los dos éxitos y uno sin hits ni carreras.