Granma/29 de mayo de 2021

«El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de Estados Unidos a Cuba es la expresión suprema de la transgresión del derecho internacional, pero frente a él se expresa día a día la firme voluntad de un pueblo heroico de defender con lealtad, dignidad y entereza su independencia y soberanía».

Así afirmó José Luis Toledo Santander, presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos, durante la audiencia parlamentaria por el levantamiento del bloqueo: Cuba frente a dos pandemias, que se efectuó con la presencia del miembro del Buró Político Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en la sede del máximo órgano de poder estatal.

Recordó que, desde el propio triunfo de 1959 y la promulgación de las primeras leyes de beneficio popular, al Gobierno estadounidense le quedó claro que la Revolución Cubana era verdadera y rompía los moldes de control hegemónico de Washington en la Isla.

Es por ello, dijo, que si bien se registra formalmente el 7 de febrero de 1962 como el momento en que se implanta el bloqueo económico, hay que reconocer que mucho antes ya se venían aplicando medidas que buscaban cercar económicamente a nuestro país e incitar, con ello, una oposición que produjera un cambio de gobierno favorable a sus intereses.

Fue la antesala a esta guerra no declarada, de escalada agresora e indiscutiblemente genocida que, en su doloroso tránsito hacia nuestros días, ha dejado una secuela de muertos, daños y carencias, y deviene en el mayor obstáculo a nuestro desarrollo, resaltó.

El diputado Raúl Palmero Fernández, asesor jurídico de Antillana de Acero, aseveró que las acciones contra Cuba no califican como embargo –como se empeñan en decir desde el Norte–, pero la asfixia, el aislamiento y la inmovilidad a la que nos someten sí tipifican como bloqueo, lo cual es, además, un acto de guerra.

El bloqueo es real, insistió. «No solo en su contenido, sino en sus efectos concretos». Desde abril de 2019 hasta marzo de 2020, esta política ha causado pérdidas al archipiélago en torno a los 5 570 millones de dólares, y quizá la aplicación de la Ley Helms-Burton y la persecución a las transacciones financieras sean los ejemplos más conocidos, pero las afectaciones son muchas más amplias y sensibles, sostuvo.

Carlos Fernández de Cossío, director general para EE. UU. del Ministerio de Relaciones Exteriores, aseveró que el bloqueo es un arma de guerra dirigida a someter, y si no ha cumplido su propósito es por la naturaleza propia de nuestra sociedad y de la Revolución Cubana.

Durante la audiencia –convocada por las comisiones de Relaciones Internacionales, Asuntos Constitucionales y Jurídicos, y Salud y Deporte del legislativo cubano– los diputados también denunciaron los daños del bloqueo en el comercio exterior, el turismo, el sector privado, así como en las esferas de la salud y la industria biofarmacéutica.