Es muy frecuente escuchar o leer frases como «¡Yo soy Fidel…!», o «¡Se oye, se siente: Fidel está presente!».
Sí, esto es necesario, pero no suficiente. Como es imperioso visitar y depositar una flor en la piedra, que guarda sus restos mortales en el cementerio Santa Ifigenia, o expresar aquí estuvo Fidel o esto lo creó Fidel. Todo eso, reitero, es un compromiso y un deber revolucionarios; sin embargo, no lo es todo.
Recordar a Fidel es mucho más. Es apropiarse de sus ideas y convertirlas en realidad, es adueñarse de su ejemplo y actuar como él, es continuar la obra que él inició y dirigió.
Y hoy, creo que estudiar el pensamiento, el ejemplo y el legado de Fidel no debe ser tampoco un homenaje, sino una conveniencia, un beneficio para la Revolución, los revolucionarios y patriotas cubanos, porque adquirimos un valioso instrumento, una extraordinaria guía para ser cada día realmente un Fidel.
Uno de los retos mayores para recordar a Fidel es también apropiarse de su ejemplo, para de manera consciente dar continuidad a su obra. Contrariamente a su inconmensurable grandeza y a su liderazgo al frente de la Revolución Cubana, Fidel fue ejemplo de una extraordinaria humildad, que mantuvo a lo largo de su existencia.
Si acudimos al concepto humildad –del latín humilitas, que significa «pegado a la tierra»–, tal como lo describe la Real Academia de la Lengua Española, en su primera acepción, es: «Actitud de la persona que no presume de sus logros, reconoce sus fracasos y debilidades y actúa sin orgullo». Así actuó Fidel toda su vida. Imitémoslo.
Turiguanó es un bello paraje, situado al norte de Morón. Hasta el triunfo de la Revolución, se le conocía simplemente como Isla de Turiguanó, pues su acceso únicamente era a través de embarcaciones que trasladaban las producciones de carbón y mercancías desde ese lugar hasta el Embarcadero de Morón.
La pianista Elva de la Torre constituye una personalidad poco conocida a pesar de su larga trayectoria dentro del quehacer cultural del territorio avileño y en especial, moronense, de cuyo fallecimiento se conmemora este 31 de agosto el noveno aniversario.
Centenares de jóvenes en la ciudad avileña de Morón, convocados por su organización de vanguardia, esperaron el advenimiento del 13 de Agosto, cuando se cumplen 93 años del natalicio del líder histórico de la Revolución Fidel Castro.
En cada rincón del verde caimán antillano siempre se le recuerda a Fidel. El invencible Comandante en Jefe que una y mil veces dio lo mejor de sí por hacer realidad los sueños del Apóstol, de ver a una Cuba libre, independiente y próspera.
Porque Fidel es ejemplo, guía permanente, hombre sencillo y de pueblo, ese aguerrido e insuperable rebelde que burló tempestades imperiales, enfrentó hostilidades y fue absuelto por la historia.
Fidel está en cada cubano humilde, en cada niño, en cada joven, hombre y mujer dispuesto a transitar a estadios superiores. Fidel es eso, pueblo, dignidad, heroísmo y victoria.