A ello se suman las indisciplinas y violaciones en el cuidado de la naturaleza, no solo por parte de entidades estatales, sino también de los ciudadanos, quienes en algunos casos desacatan y otros desconocen las leyes establecidas para prevenir la problemática.
Más allá de la acción gubernamental esbozada, la protección del medio ambiente y el uso sostenible de los recursos naturales es un deber de cada ciudadano, lo que se materializa con el accionar individual y mediante las diversas formas de organización y asociación reconocidas por la ley, concluyen los especialistas.




