Uno de los símbolos más añejos de esta urbe, aún en pie, es un templo greco-romano conocido como el Templete, donde en 1519 se celebró la primera misa y cabildo, a la sombra de una ceiba cuya simbología los cubanos intentan honrar con la siembra de otras en el mismo sitio, cada vez que el manto freático salino seca la planta.
También, se alzan imperiosas -casi cinco siglos después- las principales fortificaciones erigidas en el siglo XVI para proteger la ciudad de los ataques de piratas y corsarios en una época en la que La Habana era puerto de reunión de las flotas destinadas a transportar a Europa las riquezas de América.
El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, calificó de extraordinaria la labor realizada para restaurar la zona más antigua de la capital de Cuba, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y lo hizo precisamente luego de recorrer sus calles durante una visita, el año pasado.
Al frente de esa labor, destaca el impulso del historiador de la ciudad, Eusebio Leal, quien promueve un grupo de obras, algunas ya realizadas y otras en desarrollo, para celebrar los cinco siglos de la fundación de la villa de San Cristóbal de La Habana.
Muy notable resulta la restauración del Capitolio Nacional con salas dedicadas a los Símbolos Patrios, el Himno y la Constitución, así como el encendido de la linterna o lámpara, muy famosa desde épocas pasadas.
Entre las obras en ejecución se encuentran el Museo del Ferrocarril de Cuba, el Campamento del Ejército Libertador de la Quinta de los Molinos, la nueva sede y montaje del Museo del Automóvil, el Hospital Pedagógico La Edad de Oro y la nueva biblioteca pública Antonio Bachiller y Morales.
Aún se trabaja en el rescate de la Muralla de mar, la primera sede de la Cámara de Representantes, el Palacio del Conde de Jaruco, la Casa Museo Alejandro de Humboldt y el Centro de formación para la Restauración y el diseño.
Mientras el Museo de la Ciudad, otrora Palacio de los Capitanes Generales, alberga varias muestras de arte y aumentaron las salas expositivas del Castillo de la Real Fuerza con restos de naufragios que integran el patrimonio subacuático de este archipiélago caribeño.
En 2016, La Habana recibió formalmente el título de 'Ciudad Maravilla' al ser elegida por miles de personas en el tercer concurso anual que convoca la fundación suiza New7Wonders, por su 'atractivo mítico, lo cálido y acogedor de su ambiente, y el carisma y jovialidad de sus habitantes'.




