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Pinceladas de la pelota cubana

Arquímedes Romo Pérez Octubre 18, 2019

En la presente Serie Nacional de Béisbol casi todos los equipos participantes han incluido en sus nóminas a peloteros procedentes de otras provincias, hecho que no ocurre regularmente en los cincuenta y ocho clásicos anteriores, salvo muy contadas excepciones bien justificadas. Quizás el más significativo de estos casos, de etapas anteriores, ocurre en Ciego de Ávila cuando acepta la presencia del jovencito villaclareño Alejo OReilly.

Poseedor de excepcionales facultades con evidentes herramientas para triunfar que no puede jugar en su provincia por tener delante en su posición nada menos que al “Gigante del Escambray” Antonio Muñoz.

OReilly se radica en la capital de la joven provincia y desde su arribo demuestra las facultades que lo acompañan, se adueña del primer cojín y del cuarto turno en la alineación, brilla en cada salida al diamante, se convierte en un bateador temible y da el añorado salto de integrar la escuadra nacional en tiempos en que Cuba es una cantera inagotable de grandes luminarias.

Convertido en avileño gana el respeto y la admiración de la afición y del pueblo, y recibe el merecido reconocimiento por sus éxitos en el terreno. Al concluir su carrera  Alejo OReilly tiene un envidiable palmaré: l6 series nacionales en las que concurre al bate 5 mil 522 veces, conecta mil 419 hits, 226 dobletes, 240 cuadrangulares e impulsa 910 carreras, y average de por vida de 303, mientras que a la defensa termina su andar por nuestros clásicos con un average excelente de 986.
 
No es necesario señalar que a lo largo de las 58 series nacionales transcurridas en la pelota revolucionaria, se conozcan dos y más generaciones de peloteros, destacándose, en casi todas las provincias, la presencia de jugadores de hoy  hijos de estrellas de ayer. Sin embargo, Ciego de Ávila tiene registrado el único caso de tres generaciones presentes en nuestros clásicos. En la primera serie vistió el uniforme camagüeyano Raúl González Gómez, quien tuvo un limitado desempeño al conectar solamente un hit en 25 turnos y 50 entradas jugadas.

Algunos años más tarde integra la manada de los Tigres su hijo Raúl González Mora, excelente torpedero que se desempeña como regular durante 12 contiendas en las que  conecta 593 indiscutibles en   2 mil 192 turnos para marca de por vida de  270, y desde hace 16 años integra la escuadra avileña y distintas versiones del equipo nacional cubano  el nieto, Raúl González Isidoría, considerado  entre los mejores peloteros del momento. Este es el único caso conocido de tres generaciones continuadas en nuestras series nacionales: abuelo, hijo y nieto.

A lo largo de las 59 series nacionales de la pelota revolucionaria  han sido muchos los bateadores identificados como jonrroneros. Si partimos de los inicios de estos certámenes parece increíble qe el primer líder en cuadrangulares en la primera serie es el camagüeyano Rolando (Gallego) Valdés quien lo logra con solo dos batazos de cuatro  esquinas.

Pero en años sucesivos por la pelota del centro de la Isla pasan diversos bateadores respetables como Miguel Cuevas, Felipe Sarduy, Alejo OReilly, Yoelvis  Fis, y otros muchos bien conocidos, sin embargo, no es ninguno de estos hombres el primer avileño en conectar un vuela cercas en el béisbol revolucionario. Ese honor corresponde a Everildo Hernández que saca la pelota del parque “Antonio Maceo” de Santiago de Cuba, en el primer encuentro entre las selecciones Orientales y Occidentales, que sirven de base a nuestros clásicos nacionales.

Desde la época de los  bayameses hermanos Blanco, los Hernández de Pinar o los Pérez de la Isla de la Juventud, resulta común ver una familia vinculada a la pelota cubana, y el caso más significativo es el de los Sánchez González de Matanzas: Felipe, Wilfredo, Armando, Fernando, Arturo y Eduardo. Felipe juaga tres series, Wilfredo diez y nueve, Armando diez, Fernando veintitrés, Arturo nueve y Eduardo que solo participa en una fugazmente al desempeñarse en tres entradas y concurrir una sola vez al bate. En el caso de Fernando logra un average de por vida de 307 con 280 cuadrangulares y mil 223 carreras impulsadas, mientras que Wilfredo se inmortaliza con su ofensiva de 331 y 362 bases robadas.

 Wilfredo Sánchez  es una de las grandes  estrellas  de siempre que visten el uniforme de las cuatro letras en numerosas ocasiones, mientras que en los clásicos nacionales se incluye entre los principales bateadores con un palmarè en el que aparece como campeón de bateo en cinco campeonatos: 1969, 70, 76, 79 y 84. Por cierto que esta hazaña es igualada por Omar Linares, quien consigue el título de bateo en los torneos de 1985, 86, 90, 92 y 93, pero ambos son superados por el tunero Osmany Urrutia que lo logra seis veces con promedios ofensivos de otras galaxias: año 2001 batea 431, 2002 lo consigue con promedio de 408, en 2003 batea 42l, en el 2004  alcanza el promedio de 469, en 2005 baja a 385 y en 2007 el más bajo con 371. Por cierto, un solo bateador de Ciego de Ávila logra el título de bateo en una serie nacional, es Yorelvis Charles en el año 2000 con average de 353.

En el libro de las cifras históricas de la pelota revolucionaria se inscriben verdaderas hazañas como por ejemplo los siete hits conectados por una bateador en un partido, rubricado por el matancero Gerardo Rionda el 4 de mayo de 1974; cuatro cuadrangulares en un juego de nueve entradas, cifra que comparten el camagüeyano Leonel Moas, el pinareño Omar Linares y el matancero Alberto Díaz. Este último  conecta  sus cuatro bambinazos frente a Ciego de Ávila y el cuarto de la jornada se lo pega al lanzador moronense Evasio Negrin Luna.

Otra marca histórica muy difícil de conseguir es batear dos cuadrangulares con bases llenas en un mismo partido. Este honor lo comparten cinco bateadores: Raúl Reyes y Dioelsis Linares de Industriales; Michel Enriquez, de la Isla de la Juventud y los santiagueros Evenecer Godínez y Alexei Bell, este último tiene la insuperable marca de haber conectado los dos cuadrangulares con bases llenas en el mismo juego y en la misma entrada.

Y de acuerdo con las características actuales del beisbol en las que el lanzador no ocupa turno al bate y es sustituido por el designado, existe una marca record en nuestra pelota revolucionaria que parece realmente insuperable y, por consiguiente, demorará mucho tiempo en que sea igualada, se trata de dos cuadrangulares conectados por un lanzador en una misma entrada, hazaña que lleva la firma del pitcher camagüeyano Modesto Gil.

Es muy interesante recordar que en la época en que Modesto Gil conecta  sus dos bambinazos en una misma entrada, los camagüeyanos cuentan con lanzadores muy buenos bateadores. Un ejemplo, quizás el único en nuestros clásicos, es el chambero Elpidio Jiménez, quien participa en 11 series nacionales y en  9 de ellas se desempeña como lanzador y jugador de posición .Para refrescar lo que indudablemente es una hazaña visto desde estos días, el zurdo “Chachá” acumula 928 comparecencias al plato en las que conecta 192 indiscutibles  y  average de 255 con 18 cuadrangulares y 98 carreras impulsadas, siempre desempeñándose en la inicial  o el jardín derecho, mientras que como lanzador participa en 82 juegos , 35  aperturas, lanza 11 juegos completos, releva en 47 y termina con balance de 12 victorias  21  reveces  y  promedio de carreras limpias de 3.82.

Es válido recordar  que hasta la implantación del designado y también antes del surgimiento de la pelota revolucionaria, en el actual territorio avileño hay lanzadores que son excelentes bateadores como, por ejemplo, Everildo Hernández, el abanico zurdo Mario Montalvo, uno de los que rompe la barrera del color en la Unión Atlética, Ortelio (Tello) Morales, el mítico Jota Jota Álvarez, incluso el astro Omar Carrero, quien se inicia en la pelota juvenil como inicialista y fuerte bateador.

Read 156 times Last modified on Viernes, 18 Octubre 2019 23:21

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