«Alicia Alonso se ha ido y nos deja un enorme vacío, pero también un insuperable legado. Ella situó a Cuba en el altar de lo mejor de la danza mundial. Gracias, Alicia, por tu obra inmortal. Somos Cuba», comentó en su cuenta de Twitter Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de la República de Cuba, como lo hicieran también otras personalidades del orbe, consternadas por la despedida de Alicia.
De esta cubana, que en su iluminada existencia asumió la postura política que señala el lado del bien y la justicia, y fue, entre muchas otras misiones, Presidenta y Miembro del Primer Congreso Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, en 1961; Miembro del Consejo Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas; Miembro del Consejo Mundial de la Paz y Miembro de Honor, del Consejo Internacional de la Danza, Unesco, mucho se hablará en los siglos venideros, porque la integridad de su obra y su conducta constituyen derroteros que tendrán necesariamente que seguir los artistas y los hombres, si se pretende construir un mejor mundo. Ella, eternamente en vela, danzará por el porvenir.