Los alumnos fueron reubicados en otro plantel más sólido, y así la antigua escuela moronense que honra la memoria del docente y revolucionario santiaguero Frank País García quedó abandonada.
Se imponía una solución para aprovechar el local. Pronto surgió la idea de transformar la deteriorada construcción en una comunidad destinada al personal que labora en el sector educacional.
Tanto el Partido como el Gobierno en Morón tomaron cartas en el asunto, apoyados en sus instancias provinciales, y junto a varios organismos y entidades del municipio empezó la transformación.
¿Resultado? Más de 30 casas ya tienen sus moradores, quienes han establecido colaboración con los constructores para que todo quede con la mayor calidad posible. Ya la obra está en fase de terminación.
Con ello llega el premio a los educadores beneficiados, los que ahora tienen el deber de cuidar los bienes y conformar una comunidad donde impere el legado martiano, que anhelaba una docencia científica, natural, integral, desarrolladora y práctica.