Cuando se hace retroceder el reloj del tiempo se encuentran hechos que difícilmente puedan repetirse en un partido de pelota. El estadio de la ciudad del Gallo está situado al noroeste de la ciudad en una antigua zona pantanosa no muy lejana de las marismas de la Laguna de la Leche, por lo que resulta habitual ver durante los partidos nocturnos diversas aves errantes que irrumpen en la instalación en busca de insectos atraídos por la iluminación.
Y esto ocurre y tiene protagonismo durante la celebración de un partido en el que se miden dos equipos locales. Esa noche se incrementa el número de aves que adorna los jardines y en un momento determinado un bateador conecta un fuerte lineazo hacia el jardín central cuya pelota hace diana con uno de los pobres visitantes, que se desploma y cae a la grama sin vida, con serio problema para el jardinero que no sabe si fildear la bola o la garza, primera víctima de un pelotazo en su especie.
No hay duda que en el “Paquito Espinosa” ocurren cosas interesantes a lo largo de sus seis décadas. En el transcurso de una de las primeras series regionales de la pelota revolucionaria cuando se enfrentan las selecciones La Trocha y Arroceros, se hace necesario detener el partido a la altura de la quinta entrada a causa de la densa neblina que invade todo el diamante. Por tal situación no puede reanudarse el partido, pero lo más original es que el correspondiente al siguiente día también se interrumpe por causa de la neblina aunque más tarde puede reanudarse.
Durante la celebración de un partido de la serie provincial de Béisbol de 1998, ocurre una jugada tan extraña que nunca más se ha visto en terreno alguno. Se miden los equipos de Majagua y Morón. Batean los visitantes con un hombre en segunda sin outs, el cuadro a la defensa está por dentro en espera de un toque de sacrificio, el bateador de turno conecta un fuerte roletazo que pega al lanzador, la bola se desvía hacia el torpedero que está muy próximo, le rebota en el pecho y antes de hacer contacto con el suelo la acepta el antesalista que toca al corredor que intenta avanzar a la antesala y le pone out, el bateador corredor se dispone seguir hacia segunda pero se detiene por el tiro a esa base , entonces retrocede y el camarero tira rápido a primera y lo pone out.
La curiosidad está en el hecho de que con un batazo por el cuadro se logra un doble play sin que ningún corredor sea forzado, y se anotan en la jugada dos outs realizados por la tercera y la primera, y cuatro asistencias para lanzador, torpedero, antesalista y camarero, y todo esto por un sencillo roletazo al box.
Muchas son las curiosidades que se acumulan en la historia de la principal instalación deportiva de la ciudad del Gallo. El 4 de Enero de 2006 se enfrentan los equipos de La Habana y Ciego de Ávila y se anuncia un duelo entre Yulieski González y Michel Pino Feo. En la segunda entrada los visitantes desatan una fiera ofensiva que concluye con 5 carreras, 4 hits ,2 bases por bolas y 1 error; entre los hits se cuentan cuadrangulares de Juan Carlos Linares y Rafael Orta. Pero la pizarra no se detiene y en la salida de la misma segunda entrada los Tigres vienen a la carga y se revelan al anotar 5 carreras,con 4 hits, dos sacrificios y 1 error; la sola diferencia está en que los locales no conectan cuadrangulares en esta original entrada, aunque con idéntica cantidad de carreras, indiscutibles,bateadores enfrentados y hombres en circulación por ambos conjuntos.
También en la temporada del 2006, pero en esta ocasión el día 4 de Abril ,Granma y Ciego de Ávila se enfrascan en un cerrado desafío que arriba a la octava entrada con marcador de 4 carreras por 2 favorable a los Tigres en gran duelo entre los lanzadores Yaniel González y Maikel Folch.En la primera parte del noveno y después de un out, Luis Faustino Rodríguez, conecta hit al centro y acto seguido el noveno hombre en la alineación granmense Ramón Tamayo dispara cuadrangular que empata el juego a cuatro carreras. En la mitad final del noveno los avileños no anotan, en el décimo ambos conjuntos ponen hombres en circulación pero no se fabrican carreras ,hasta que en el onceno irrumpe nuevamente en el plato Ramón Tamayo y al primer lanzamiento del relevista Ismael González, saca la pelota del parque para conseguir una linda e insospechada victoria de su equipo. Tamayo se viste de héroe, empata con jonrrón en el noveno y decide también con cuadrangular en el undécimo.
Si bien es cierto que en el “Paquito Espinosa” se conectan muchos jonrrones por la dirección del viento que regularmente lo bate, lo ocurrido en el tope entre Metropolitanos y Tigres en la serie nacional de 2006, es algo fuera de lo común. El 27 de Enero, primer partido de la sub serie, los Tigres obtienen la victoria 9 anotaciones por 5, partido en el que pegan cuadrangulares los capitalinos Yokel Gil ,Yasmani Guerra y Eliut Torres, mientras que por los locales la desaparecen Yorelvis Charles dos veces, Yaibel Tamayo también en dos ocasiones e Isaac Martínez. Once de las catorce anotaciones del partido son impulsadas por batazos de vuelta completa.
En el segundo juego celebrado el día 28 sigue la fiesta de los bambinazos, y mientras que los Metros anotan solo dos carreras ambas son por cuadrangulares de Yokel Gil y Oniel Alvarez sin hombres embasados, por los Tigres la botan Yorelvis Charles con dos en circulación, Dany Miranda también con dos, Isaac Martínez en solitario y Yoelvis Fis con dos en las bases. El partido termina por KO en siete entradas doce carreras por dos y nueve anotaciones son impulsadas por jonrrones. Curiosamente en el tope se anotan 26 carreras y de ellas 20 son impulsadas por batazos de cuatro esquinas.