La genial idea del Comandante en Jefe Fidel Castro llega hasta nuestros días cuando a los CDR se le han encomendado numerosas tareas, imbuidos en la solidaridad de los vecinos y la custodia de los intereses patrios.
La recuperación de materias primas y las donaciones de sangre han sido otros menesteres de los comités, incluida la limpieza y embellecimiento de las cuadras, así como el apoyo a los más necesitados en circunstancias que lo han demandado.
Son los CDR garantía misma de la Revolución cuando en su seno aglutina a millones de cubanos desde los 14 años de edad que como membresía popular sirven también de apoyo a los delegados en las circunscripciones e incentivan las tareas preventivas en el enfrentamiento a las indisciplinas e ilegalidades.
Y en la batalla antivectorial los Comités de Defensa de la Revolución tienen importantes misiones, así como en la lucha a favor del ahorro de portadores energéticos y como integrantes de los destacamentos Mirando al mar.
Han sido 59 años fieles a la Revolución, imprescindibles en los barrios y comunidades, apegados al llamado de Fidel de vigilar cada palmo de tierra para no permitir que fuerzas internas o externas empañen la imagen de todo un pueblo digno y victorioso.