La licenciada en Química Yida Chaviano Fernández, autora de la innovación, señaló que el trabajo consistió en tomar una botella plástica de agua mineral y adaptarla a una pieza de plomo, simulando la estructura del dispositivo original, lo que permite que la botella llegue al fondo para la colecta del agua, y de ese modo garantizar su posterior análisis.
Añade la especialista que la decisión estuvo dada por el deterioro de algunas partes del dispositivo original debido a su repetido uso, y a la ausencia de compañías que permitan la adquisición de las mismas lo que obliga a la compra de un equipo entero cuyo precio asciende a más de 700 euros en el mercado internacional.
Soluciones como esta demuestran el ingenio de los científicos cubanos, en medio del bloqueo económico, financiero y comercial impuesto a nuestro país por el gobierno de los Estados Unidos de América durante 60 años, situación que no ha impedido el reconocimiento de la ciencia cubana en el ámbito internacional.