De acuerdo con las declaraciones de Laritza González Leiva, especialista en vegetación terrestre de este centro científico, dichos estudios requieren de la participación de un grupo multidisciplinario que se traslada hacia los lugares que solicitan el servicio, para llevar a cabo un levantamiento de todos los grupos biológicos existentes así como su nivel de vulnerabilidad.
Añade González Leiva que estos estudios generan sus correspondientes informes en los que se incluyen el inventario florístico de la zona, las especies que se encuentran amenazadas, la presencia de especies exóticas o invasoras, entre otras características, que indican si la intervención del hombre es recomendable o no, y bajo qué circunstancias.
La ubicación del Centro de Investigaciones de Ecosistemas Costeros en medio del archipiélago Jardines del Rey le ofrece un valor agregado a la hora de llevar a cabo los estudios ambientales a las instituciones que así lo requieren en la zona, precisamente porque esta es un área donde el desarrollo turístico puede afectar la integridad del medio ambiente.
Establecer cuáles son las condiciones para que esto no ocurra, y especialmente cumplirlas al pie de la letra, es uno de los principales objetivos de esta institución científica, y además la clave para proteger la naturaleza al tiempo que el país crece y se desarrolla.