De esta manera, el técnico Luis Castellanos Suárez llama a la limpieza de canales y tragantes, la poda de árboles, entre otras medidas que deben garantizar un menor impacto de los huracanes en la población y la economía local, y recuerda los estragos causados por fenómenos recientes como el huracán Irma y la tormenta subtropical Alberto.
Refiere Castellanos Suárez que no se deben olvidar las consecuencias de las tormentas locales severas, responsables en nuestro país de un mayor número de víctimas al año por incumplir con lo establecido en estos casos como son el hecho de evitar el paso de ríos y arroyos crecidos, no tocar cables caídos y no protegerse adecuadamente de las descargas eléctricas.
La temporada ciclónica en Cuba se extiende desde el primero de junio hasta el 30 de noviembre, y si bien en este 2019 se auguraba un periodo poco activo, las probabilidades para la formación de ciclones tropicales se incrementaron tras la retirada del fenómeno El niño-Oscilación Sur, aunque recientemente se dio a conocer que el polvo del Sahara inhibe de manera significativa el surgimiento e intensificación de los ciclones tropicales en el Atlántico.




