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Cubiles y su entrega al béisbol en Morón

Arquimedes Romo Pérez Julio 14, 2019

En la historia del beisbol cubano Morón tiene un lugar asegurado por el  permanente  protagonismo y el aporte de valores que contribuyen a su estabilización y  desarrollo.

Se viste de bombachos por primera vez en los inicios del siglo XX en el barrio Colón y se mueve en todas direcciones con el mismo crecimiento de la población, para aglutinar a decenas de personas de todas las edades que, con la práctica, ayudan a  convertirlo en el deporte nacional.

Entre ese conglomerado de talento que nace en las capas más humildes de la población hay quienes iluminan con luz propia para crecer, desarrollarse y perpetuarse en la disciplina, y alcanzar una dimensión trascendental en el limitado mundo de una pequeña ciudad poco acostumbrada a formar héroes. Muchos hay con excelentes facultades, pero muy escasos los consolidados, los trascendentes. En este selecto grupo está Rolando Almanza (Cubiles).

En su adolescencia y temprana juventud logra su sustento en los más humildes oficios y con solo dieciséis años de edad integra equipos de mayores, recorre el municipio y viste uniformes de las novenas de los centrales que le paguen unos centavos por la actuación. Integra la Asociación de Amigos del Instituto de Morón, más tarde forma parte  el plantel  Morón BBC en la Liga Interprovincial de Amateurs de Cuba y por sus resultados en el terreno es firmado por una organización de la Gran Carpa de Estados Unidos.

Debuta en el exterior con un equipo perteneciente a la organización del Washington, en la Liga Americana, en el cual tiene un meritorio resultado que le permite pasar, la siguiente temporada, a la organización de los Yankees de New York. Desde su debut tiene protagonismo en el nuevo equipo pero la mala suerte se le interpone al sufrir una lesión en una de sus piernas que lo obliga a salir del terreno.

No demora en recibir tratamiento facultativo pero, lamentablemente, la lesión tiene solución quirúrgica y, aunque milita en un equipo de la más poderosa de las organizaciones de las Grandes Ligas, el tratamiento que debe recibir no es cubierto por la organización  empleadora y él carece de los recursos económicos necesarios para afrontar la intervención, por lo que sufre la gran decepción de tener que retornar y abandonar sus más caros anhelos.

Pero este rudo golpe no lo amilana, sino que lo inspira, porque sus sueños están en el béisbol, en el deporte, en el futuro próximo; juega sofboll, regresa a la pelota como inicialista, se supera en los conocimientos técnicos de la disciplina, se convierte en profesor habilitado de Educación Física, en entrenador y más tarde en director de equipos de todas las categorías, y tiene resultados tales que, con el deporte revolucionario y la instauración de los Juegos Escolares Nacionales dirige, durante diez años consecutivos, el equipo de Camagüey a estos certámenes.

Es el primer Comisionado Regional de Béisbol en Morón, integra el primer Consejo Voluntario Deportivo de la ciudad, crea la primera Academia Municipal de Béisbol, funda la EIDE Provisional del Central Patria, prepara y participa directamente en el colectivo de dirección del equipo de Morón que compite en las series provinciales y es uno de los protagonistas de las campañas de los años noventa , en las cuales los Gallos obtienen cinco títulos provinciales consecutivos con una escuadra verdaderamente poderosa  que también se hace sentir, de manera continuada, en los torneos nacionales de Clubes Campeones.

Con toda una vida dedicada al deporte Cubiles se asienta de manera permanente bajo la placxa voladsa del estadio  “Paquito Espinosa”, instalación que viene a ser algo así como la prolongación de su hogar. Aquí están sus intereses, sus sueños, sus compromisos, sus ilusiones, y cuando el peso de los años reclaman un descanso, adquiere la responsabilidad de cargar con el  mismo y devolverlo a la afición con todo su esplendor, y lo logra cuando el 28 de Febrero de 1998, Metropolitanos Y Ciego de Ávila se enfrentan en un partido de la serie nacional que marca la reapertura de la instalación tras una restauración completa, y Cubiles, junto a los trabajadores que logran la hazaña, recibe el reconocimiento de trece mil espectadores, la mayor concurrencia de la historia .

Pero Cubiles no abandona sus sueños y ante el reclamo de las autoridades municipales , dice presente una vez más y con la fortaleza juvenil que le acompaña, afronta la difícil tarea de administrar la principal instalación deportiva de la ciudad, mantenerla a flote ante la intensidad creciente del trabajo, cuidarla  como patrimonio del pueblo, embellecerla como principal institución cultural de la ciudad y que no pierda nunca la esencia de sus memorias insertada en la bella historia del nacimiento de la pelota revolucionaria de Cuba.

Así está, así se mantiene, así trabaja diariamente sobre estas premisas cuando un auto imprudente lo lesiona gravemente en un tonto accidente de tránsito, cuyas lesiones, le producen escuelas que más tarde lo conducen a la muerte. Sin embargo Rolando Almanza (Cubiles) sigue vivo en cada rincón del estadio “Paquito Espinosa”, sigue vivo en la memoria de los atletas que forma, sigue vivo en el recuerdo de la afición, sigue vivo en la actual generación que acaba de recuperar el histórico terreno de “Los Piratas”, lugar donde se inicia en la pelota y que hoy lleva su nombre como señal de respeto, admiración y perpetuidad.

Read 218 times Last modified on Domingo, 14 Julio 2019 18:05

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