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Mingo, un estilista de cuerpo entero

Arquímedes Romo Pérez Julio 09, 2019

Este 10 de Julio de 2019,  arriba a sus noventa años de edad el más destacado, popular y querido boxeador nacido en la ciudad de Morón: Miguel Leocadio Mendivil Benavides.

Mingo es un simpático y modesto hijo de una querida familia de trabajadores ferroviarios, que muy temprano lo motiva a subirse a una locomotora y aprender los secretos más ocultos de la máquina, con la intención, bien definida, de seguir los pasos de los suyos e insertarse en el acontecer del más importante sector laboral de la localidad.

Pero Mingo prácticamente en su adolescencia sigue las indicaciones de su tío Isidro, quien ha dedicado parte de su juventud a preparar boxeadores en la occidental Pinar del Río, y lo inspira para el paso inicial de incorporarse a un grupo de muchachos  que sin muchas pretensiones se incorpora a la práctica del deporte de los puños, en veladas amateurs que se organizan y celebran en las mañanas dominicales en el reducido escenario del Teatro Apolo.

Pero la idea de Casamayor y Calvito, los iniciadores de este proyecto, se va más allá de lo pensado y en  corto período el Apolo queda demasiado pequeño para albergar la afición que desea asistir cada domingo, y se hace necesario trasladar cuerdas y encerado para el área de Educación Física del Instituto de Morón, donde Mingo ya va creciendo como atleta y ascendiendo peldaños  en el orden de las carteleras.

Del casi adolescente que sube al ring del Apolo ya es  el jovencito que asalta los combates especiales y enfrenta a contendientes más fogueados, siempre con resultados satisfactorios que van convirtiéndolo en popular, en ídolo de los amantes del viril deporte que lo reconocen y aplauden por su juventud y sus resultados. Allí sigue creciendo y cuando por imperativo del espectáculo se abren las puertas de la Arena Ron Yucayo, ya el muchacho combate en los turnos estelares.

Es rauda la impresionante carrera de ascenso del ídolo moronense; se convierte en peleador de multitud; cubre turnos estelares en carteleras capitalinas, enfrenta y vence a los mejores hombres de su división en el país, teje una cadena de 2l victorias sin la sombra de un revés desde su debut hasta consolidarse en el panorama boxístico cubano, en el cual gana y pierde con los más consagrados  y supera en combates fuera de títulos a tres campeones nacionales.

Con este palmarés encabeza carteles en la Ciudad Deportiva de la capital y enfrenta a contrincantes escogidos, quienes le brindan la oportunidad de acceder al boxeo rentado de Estados Unidos al que llega por la puerta ancha, obtiene triunfos importantes, se mide a los mejores boxeadores de su división, hasta que enrumba su carrera por los mismos caminos transitados por Kid Chocolate, Black Bill o Kid Gavilán, nombres que tras la fama bien ganada en el ring, pasan a convertirse en peldaños de ascenso para otros afortunados.

Mendivil después de abrir bien las puertas del boxeo rentado en Estados Unidos, desciende de manera continuada y hasta se ve obligado a trabajar como “sparring” de su amigo Kid Gavilàn, quien ya también ve pasar sus mejores años y sufre las consecuencias de ser negro y latino. Este es el presente de Mingo en New York, cuando en Cuba  el Primero de Enero de 1959, “llegó el Comandante y mandó a parar”.

Tan rápido como el 26 de enero de 1959 Miguel Leocadio Mendivil Benavides llega de regreso a su Morón de origen. Viene con las huellas crueles del boxeo rentado norteamericano, pero lleno de alegría, dispuesto a ayudar a la Revolución en el deporte y a subir a  su locomotora.

Locuaz, modesto, culto, se dispone a trabajar con los jóvenes que se incorporan al boxeo  aficionado; conversa y descubre los duros momentos de su vida deportiva; trae en su físico las huellas de los golpes recibidos y en su cuerpo los primeros rasgos de una enfermedad progresiva que en corto tiempo lo consume.

Seguido siempre por los jóvenes, querido por la afición, respetado por las autoridades y el pueblo, Mingo irrumpe también en el campo de la música y lo hace de una manera peculiar. El tiempo de residencia en Estados Unidos le permite dominar el idioma y ante su parecida físico con el famoso crooner Nat King Cole, se dedica a interpretar el repertorio de éste con bastante exactitud, en  veladas, actividades y festejos donde siempre recibe el aplauso y el reconocimiento del pueblo.

Tras un largo periodo de inmovilidad a causa de una amputación  exigida por la Diabetes Mellitus Mingo se marcha para siempre de su pueblo como el mejor boxeador nacido en Morón, como un hijo querido de esta ciudad, como un artista aplaudido, como un humilde y modesto hombre que, ante las injusticias humanas cuando conoce del reclamo de la patria, no duda, sino que firmemente da el paso de la conciencia y regresa a su tierra, a su patria, a su trabajo, a sus orígenes.

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