El de Morón es el primer estadio de béisbol del país que logra contar con una pizarra electrónica, también el primero con iluminación artificial para el juego nocturno y el único de la Isla construido sobre un proyecto arquitectónico exclusivo de placa volada sin vigas diseñado por el arquitecto Armando Galguera, donado al Patronato Municipal protagonista principal de la añorada construcción deportiva.
Roberto Maduro Lima, acaudalado colono del Central Cunagua, magnate del béisbol profesional, dueño de la franquicia cubana en la Liga Internacional Triple A de Estados Unidos y estrechamente vinculado a la pelota de la Gran Carpa, se convierte en arrendatario de la nueva instalación, con el propósito de crear en Morón,-cercano a sus propiedades-, una especie de academia de talentos de la organización de los Cubans Sugar Kings.
Con ese propósito crea las condiciones en la nueva instalación, la acondiciona con todas las posibilidades de la época y crea la entidad “Operadora Deportiva Morón S.A.,” la cual se encarga de la organización y funcionamiento del centro que, por lógica, está estrechamente vinculado a los intereses políticos de la localidad que logran satisfacer la demanda de la población con la construcción añorada.
Tras el acondicionamiento total de la instalación se fija la fecha de 9 de abril de 1958 para la inauguración a la que asistirán personalidades del deporte y del gobierno,, lo cual entraña todo un suceso largamente soñado por la afición y por todo el pueblo que, a lo largo de muchos años, contribuye a la ejecución del mismo, aporta físicamente trabajo voluntario y hace donaciones para la construcción.
Sin embargo, nadie sabe que esa fecha está comprometida con las ansias de libertad de Cuba y forma parte importante del acontecer revolucionario que convulsa a la Isla de un extremo a otro. Ese 9 de Abril despierta el pueblo cubano con el llamado a la Huelga General Revolucionaria, se generan fuertes enfrentamientos en distintos lugares de la Isla, el pueblo aporta sus mártires y nadie piensa en recreación.
El importante llamado a la lucha contra la dictadura y los sucesos que ya se conocen ocurridos en diversos lugares, hacen que a la hora prevista para la inauguración las gradas permanecen vacías, la afición no concurre, solo personeros del régimen, autoridades militares y personajes políticos están en el acto inaugural que, presidido por Roberto Maduro y con la presencia de funcionarios de la Liga Cubana de Béisbol Profesional, concluye con la celebración de un encuentro amistoso entre los equipos Cienfuegos y Almendares.
En este desafío se logran las primeras marcas históricas de la instalación, pero el espectáculo deportivo no satisface las expectativas acumuladas a lo largo de los años, de una afición sacrificada que anhela disfrutar de un estadio que ya se inserta en la historia de la pelota cubana por sus características exclusivas. Esta afición tiene necesariamente que esperar, esperar más, para disfrutar del espectáculo.
Esta es la causa directa por la que el Equipo de Historia del Deporte en Morón, acuerda al momento de su creación, reconocer la fecha del 9 de Abril de 1958 como la oficial de la inauguración del estadio, la entrega de la instalación por parte de la alcaldía municipal a la entidad “Operadora Deportiva Morón S.A.”, y reconocer como fecha de inauguración para el pueblo de Morón, la del l0 de Junio de l958, dos meses más tarde, ocasión en la que se enfrentan en el nuevo estadio los equipos Agujas de Miami y Cubans Suger Kings, en partido correspondiente a la Liga Internacional Triple A de Estados Unidos.
Es esta la primera vez que el nuevo estadio de Morón repleta la gradería con una afición entusiasta que disfruta del soñado espectáculo deportivo, vedado históricamente para la localidad que, aunque muy activa en la práctica del béisbol como participante en los distintos torneos amateurs organizados en la provincia, no puede presentarse como recibidor por carecer de una instalación adecuada.




